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Diluirse ante la muerte del otro – Norma Luz Mourelle

Fragmentos de mis sesiones de análisis con JJI… Atravesada por la tristeza, tras la muerte de JGF, había escrito esto, y lo llevé, como material, a una sesión…

Querido Jor:
Estoy aquí. Adónde me dejaste.

Pudiera parecer que hay un techo que me cubre, así como las paredes también. Y adentro, unas cuantas cosas más que me pudieran ser de utilidad en el diario vivir. Pero mi vivir era con vos. Las paredes cubren del frío y del sol pero no acompañan. Ellas no me conocen, no tienen manera de saber lo que yo siento. Ría o llore, ellas no cambian de color, no se estremecen. Y no digo que estén muertas, supongo que su vida anímica de pared es tan tan rudimentaria que no tienen cómo percibirme: para ellas, y todos los demás, yo no existo.

Yo existía porque vos me sentías. Yo hablaba y vos oías, inclusive escuchabas. Yo existía porque me hablabas, y yo oía y te escuchaba.

Yo te miraba y me veía, eras el espejo que me devolvía a mí misma. Conocías mis cicatrices y, aún temeroso, las tocabas hasta que me dolían un poco menos.

Yo existía porque me mirabas, me olías y me abrazabas. Porque reías, llorabas, te emocionabas; porque te enojabas, maldecías y recontraputeabas a los tantísimos amos de turno que teníamos que soportar, así como a los tantísimos estúpidos que teníamos que tolerar. Yo existía…

Yo existía porque existía para vos, existíamos juntos. Y ahora yo no entiendo qué soy yo…

Me dicen que, en una próxima vida, reconoceré tu alma, reconoceré tu mirada aunque no reconozca ni tu cuerpo ni tus ojos. Y mi alma ya te busca y no te encuentra, y está dejando este cuerpo en pos de oscuros caminos que la lleven a tu nueva morada.

Me dicen que medite, que invoque a los seres de luz y a los ancestros. Que les pregunte lo que yo quiera saber. Que ellos me darán las respuestas. Es más! Me dicen que todas las respuestas están en mi interior! Si fuera así… para qué preguntarles?

Yo te preguntaba a vos –sabiendo que no eras ni diccionario ni enciclopedia. Y tus respuestas tenían un sentido para mí. No importaba el significado que yo pudiera captar: tus palabras tenían el sentido de sentirlas yo, así, viniendo de vos.

Y ya no hay palabras viniendo de vos. Oigo un silencio difuso, murmullos de la otra gente que, para mí, son puro ruido, y que, para colmo, me lastiman. Y yo me alejo hacia el silencio en el cual pudiera llegar a oír tu voz. Hace tanto que no me hablás! Por qué me hacés esto? No ves que me voy quedando yo también sin palabras?!

Cómo seguir, cómo dejarte atrás, cómo confiar en alguien más, cómo terminar de sanar las heridas que me dejaste? Cómo proseguir otros sueños, por otros caminos por los que vos no vas?

(Y JJ me habló del “diluirse” por la muerte del otro…).

Poemas de mis libretas – Luz Mourelle /Buenos Aires /Argentina.

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